“Yo fui feliz en Ghana. Vi a gente que ama a su gente”

A mediados de febrero, la fotógrafa Ángela Martín Retortillo visitó los proyectos de desarrollo que realizamos en Zabzugu, una de las regiones más desfavorecidas de la zona norte de Ghana, y donde trabajamos con las comunidades gracias al apoyo de los padrino.

El viaje introdujo a la fotógrafa en la dura realidad que enfrentan los pobladores de esas comunidades, pero también le mostró cómo el apadrinamiento de niños genera una ayuda integral para todas las familias y cómo viven los niños las visitas de sus padrinos.


¿Cuál fue tu impresión de la realidad que viven los niños del norte de Ghana?

El norte de Ghana, en la región de Zabzsugu ,que bordea con Togo, es una región extremadamente pobre, proclive a todo tipo de inclemencias del tiempo, como sequías e inundaciones. Las mujeres en esa zona tienen una media de seis y siete hijos. Viven en chozas de adobe, normalmente, construidas en círculo, de tal manera que las familias polígamas viven cada una en un conjunto de chozas. Los niños tienen poco acceso a la sanidad, muy pocos están escolarizados, duermen en una esterilla en el suelo, caminan descalzos y visten ropas muy desgastadas. En muchas aldeas no hay pozos de agua potable y los niños caminan largas distancias para llevar agua de un sitio a otro. A pesar de todo eso, tengo que decir que la cantidad abrumadora de niños que venían a saludar en cada lugar que visitábamos era una alegría. Todos querían tocarnos y saludarnos. A pesar de sus condiciones de vida extremadamente difíciles, el formar parte de comunidades con tantos niños favorece en ellos el sentido de pertenencia.

Como fotógrafa has sido testigo de la pobreza en la que viven muchos niños en diferentes partes del mundo ¿Te quedas con algún recuerdo en específico de la realidad de la infancia en Ghana?

En Ghana la naturaleza no es especialmente generosa, así que los problemas de alimentación son graves. Se ven demasiadas barrigas hinchadas (que muestran graves problemas de nutrición). En cualquier caso, los niños son niños en todas partes y a todos les gusta jugar, dar patadas a una pelota o correr. Allí se ven muchas niñas llevando a otros niños más pequeños a sus espaladas, ejerciendo las funciones de ” mamá” desde muy temprano. Por ejemplo, una niña de siete años lleva a la espalda a su hermanito de cuatro. También me llamó la atención  el sentido de respeto a los mayores. En el momento de saludar, muchos no miraban a los ojos, bajan la cabeza. Eso es lo que les enseñan en relación con las personas de más edad a las que se les debe un trato de respeto.

¿Qué opinión te merece el trabajo que realizan nuestros compañeros de World Vision en el terreno?

El personal de World Vision en Ghana me pareció extremadamente profesional y atento. Son personas que conocen muy bien la zona y hacen un trabajo de campo exhaustivo en zonas remotas, a veces de muy difícil acceso. Hicieron que nuestra estancia fuese de lo más agradable, nos facilitaron toda la información que les pedíamos y organizaron toda la logística del viaje.

¿Qué destacarías del trabajo de World Vision en Ghana?

Su forma de entender el apadrinamiento de niños es tan exhaustivo que me gustó sobre todo eso: el acercamiento integral al desarrollo desde el punto de vista de la higiene, salud, educación, etc…

Presenciaste dos encuentros de madrinas con sus niñas apadrinadas ¿Cómo describirías estas visitas?

Fueron muy emocionantes. La familia de la niña apadrinada hacía de la visita un evento especial, limpiaron y recogieron su choza para que estuviera todo impecable. Aunque desde World Vision se indica que no es necesario hacer ningún regalo, las familias ofrecían a los visitantes huevos de gallina y otros productos locales Las despedidas eran siempre tristes. En un momento dado, Mapa, una de las niñas apadrinadas desapareció de nuestra vista y luego nos dimos cuenta de que se había metido en unos coches. ¡Se quería venir con nosotros!

Finalmente, ¿Qué le dirías a quienes leen esta entrevista y deseen colaborar para mejorar el presente y el futuro de los niños de Ghana?

Les animaría a que apadrinen porque es una forma muy gratificante de participar en el desarrollo de una comunidad. Y desde luego si tienen la oportunidad de visitar el país, les animo encarecidamente. Yo fui feliz en Ghana. Vi a gente que ama a su gente. Eso no se da en muchos de los países de la zona

Los niños de Ghana necesitan más padrinos que les ayuden a disfrutar de una mejor calidad de vida ¡Apadrina!

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