Apadrinando a una niña apoyas su educación, tres historias que lo demuestran

En muchos países, como Bolivia, el abandono escolar es común entre las niñas porque los padres consideran que deben ayudar en las tareas domésticas mientras invierten en la educación de los varones. Gracias al apadrinamiento de las niñas podemos concienciar a las familias de la importancia de su educación y ofrecer el apoyo necesario para que tengan material escolar. Aquí te contamos tres historias de demuestran que es posible ayudar a que muchas niñas no abandonen sus estudios.

Acudir todos los días a la escuela no es un acto sencillo para muchas niñas en Bolivia que quieren continuar sus estudios después de la enseñanza básica. Ellas tienen que caminar durante una o dos horas para llegar a las escuelas más cercanas y no cuentan con el apoyo de sus padres porque no disponen de medios económicos para pagar sus estudios.

Gracias al apadrinamiento de niñas, el personal de World Vision en Bolivia, las motiva para que continúen estudiando y puedan ser protagonistas de su futuro y de los cambios positivos de su comunidad. Nuestros compañeros también trabajan con las familias sensibilizándolas sobre de la importancia de la educación de las niñas y adolescentes y ofreciéndoles apoyo económico para que puedan pagar la escuela de las niñas.

Laura estudia y participa de las actividades de ayuda al desarrollo

Laura tiene 11 años y estudia quinto grado gracias al programa de apadrinamiento de niños que World Vision ha puesto en marcha en su comunidad. Hace unos meses, la escasez de ingresos no permitía a sus padres enviar a Laura a la escuela y prescindir de su ayuda como niña trabajadora. Ahora no solo estudia si no que también es líder del consejo de estudiantes y está especialmente involucrada en el proyecto de desarrollo de su comunidad ayudando a otros niños a escribir y leer las cartas de sus padrinos. Laura estudia en Cochabamba, una ciudad situada a una hora de su comunidad, y está muy feliz con su cambio de vida y sus nuevos compromisos .

Faustina, un rayo de esperanza

Faustina estudia segundo grado en la comunidad de Tarwachapi y vive junto a su abuela Margarita y su hermano Raúl. Su madre falleció en el parto de su hermano y su padre volvió a casarse y los abandonó. Ahora, gracias a que es una niña apadrinada, vive en una casa nueva con todos los muebles necesarios. La abuela Margarita ha podido ampliar su pequeña tienda y obtienen semillas que utilizan para cosechar alimentos gracias a las actividades de agricultura de World Vision en la zona. Ahora Margarita puede mantener a sus nietos y asegurar su estudios.


Máxima, un ejemplo de lucha y superación

Máxima tiene nueve años y dos hermanos, Adela y René, a los que define como sus mejores amigos porque con ellos comparte sus alegrías y tristezas diarias. Hace un mes que fue operada de urgencia por una obstrucción intestinal, pero la recuperación no fue la esperada porque se complicó con una insuficiencia renal. Fue trasladada al hospital de La Paz y, como ella misma explica, allí se aferró a la vida. Ahora Máxima nos explica que la vida para ella es maravillosa porque puede acudir al colegio todos los días junto a sus hermanos.

Gracias a los proyectos de World Vision Internacional estas niñas pueden ir a la escuela y recibir una educación igual que sus hermanos varones.

Tú también puedes ayudar a una niña de Bolivia apadrinando ahora y darle la oportunidad de estudiar.

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