Para ser personal shopper
Posted on | febrero 15, 2011 | No Comments
Para ser un personal-shopper en nuestro propio comercio empezaremos por aprender a conocer bien la relación producto-cliente que tenemos en nuestras manos.

El primer paso es CONOCER LA MORFOLOGÍA de nuestra clientela.
Tenemos que estudiar bien qué patrón es el adecuado para cada cliente.
Existen básicamente 3 tipos de morfologías de mujer para 3 tipos de patrones:
X o diábolo:
Anchura en hombros compensada con anchura en caderas y cintura. Es la silueta ideal y la más escasa.
T o cilindro:
Anchura en hombros más acusada que caderas y contorno de cintura ancho en relación a esta última. Copa, que no contorno, de pecho habitualmente normal, B, a pequeña, A.
A o triángulo:
Anchura en hombros más reducida que caderas y contorno de cintura pequeño en esta proporción. Copa de pecho normalmente de la normal, B, hasta una mayor, C, o incluso muy superiores.
Personal shopper
Posted on | febrero 15, 2011 | No Comments
Surge en nuestro mercado laboral, importado desde Estados Unidos donde lleva implantado desde los 90, una nueva profesión: el personal shopper.

El personal shopper es un especialista en consumo, en calidad de productos que debe saber elegir y donde poder adquirirlos. Puede trabajar para un particular o una empresa en cualquier campo del comercio: moda, tecnología, joyería, decoración…
Una asignatura pendiente
Posted on | febrero 14, 2011 | No Comments
Quiero lanzar un mensaje a fabricantes y clientes, un problema latente que posiblemente os desconcertará tanto como a mí. ¿Se puede evitar que exista una diversidad múltiple de medidas para una misma talla?
En nuestro establecimiento hemos llegado a medir una diferencia de 14 centímetros de un fabricante a otro para una misma talla y un patrón semejante; por supuesto estas diferencias son más notorias a medida que crecemos en tallaje. También son relevantes las diferencias de tallaje de España respecto a otros países, pero esto sería otra historia.
Todo este “batiburrillo” hace que cuando compramos o vendemos, no sabemos muy bien -sobretodo si el fabricante es nuevo para nosotros- qué estamos ofreciendo y así, o ilusionamos al cliente que “se mete” en menos talla, o “lo hundimos” porque necesita mucha más.