
El siglo XXI se soñaba como una nueva era donde los derechos constitucionales de la mujer serían una realidad gracias a una evolución social más equilibrada. Este justo equilibrio adivinaba, a su vez, tiempos de liderazgo femenino a medio plazo, justificados por la mayoritaria presencia femenina en las universidades, despuntar en puestos de responsabilidad ejecutiva empresarial, y alcanzar el trato de igualdad en el mundo de la política, como es el caso de nuestra queridísima Angela Merkel.