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Parece mentira, pero la sensación de la temporada es una modelo rellenita. Crystal Renn cubre las portadas de las revistas de moda más punteras, como Vanity Fair, V Magazine, Elle o Glamour, manifestando silenciosamente al mundo de la moda que la imagen de la mujer real no es la de los cuerpos anoréxicos de las pasarelas de Milán o Nueva York, sino la suya, la de Cristal Renn, un cuerpo saludable y con curvas.

 

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Nuestra protagonista presentó el pasado otoño el libro, “Hungry, la historia de una joven modelo de apetito y ambición”, donde relata de una forma sincera los trastornos alimenticios sufridos para llegar a su gran objetivo, ser modelo. A los 15 años, Crystal había perdido más del 42 % de su peso corporal cuando por primera vez llegaba a Nueva York para presentarse a su primera sesión fotográfica.

Su dramática obsesión por reducir cintura la llevó a nutrirse únicamente de refrescos dietéticos y gelatinas sin azúcar, se mataba de hambre para ser una modelo de talla convencional. Un día resolvió recuperar la salud y comer de forma normal pero sin renunciar a su gran pasión. La agencia Ford Models la recicló en modelo de tallas grandes y preparó su relanzamiento sin ser conscientes del gran impacto que obtendría en el mundo de la moda. Crystal ha conseguido defender sus curvas en un mundo dictatorial donde sin el consentimiento de un grupo muy reducido de profesionales de élite, entre diseñadores y directoras de papel couché, no eres nadie en este complejo mundo.

Pero, ¿por qué ahora se abre la puerta a una modelo con curvas en la zona VIP de la moda? Crystal ya era una reputada modelo antes de transformar su cuerpo en una mujer más real. Su valentía y ambición, respaldadas por una agencia puntera ha coincidido con la enorme polémica de replantear la imagen de las modelos aterradoramente delgadas. Las revistas comienzan a incluir tímidamente prototipos de mujeres más normales, y ahí estaba Renn, justo en el lugar y en el momento adecuado. Su profesionalidad y personalidad han conseguido cautivar a todo la industria de la moda.

En Estados Unidos se quejan de que tampoco es el prototipo de mujer real, pues allí es habitual tener todavía dos tallas más, pero el camino que abre la modelo es muy importante, ya que los gurús de la moda por fin se han dado cuenta de que el mensaje de Crystal llega, ha triunfado, y por fin genera dudas entre los expertos del mundillo.

Alexandra Shulman, directora de Vogue, ya solicitó de forma privada modelos “más sanas” dirigiendo una carta a los grandes de la moda, Dolce & Gabanna, Versace, John Galiano, Chanel, Dior y Prada, pero ha tenido que ser una chica decidida la que consiga romper la dinámica de un negocio muy rígido donde ganar un kilo es estar al borde del suicidio.

Crystal Renn ha desfilado con sus curvas en las principales pasarelas internacionales, como referencia más cercana a nuestra realidad, se la puede ver en Milán con Elena Miró, es la musa de Gaultier, la imagen de la cadena Bloomingdale y de Torrad plus sizes, pero para el grueso de la moda, el fenómeno Renn es un hecho aislado, que necesitaría de grupos profesionales de influencia para institucionalizar de una vez por todas las tallas xl en tiendas, pasarelas, revista y todos los estamentos de la moda.

La calle también tiene algo que decir a este respecto, pues es muy evidente la reacción negativa a las modelos ultradelgadas. Aprovechar este impulso en el sector moda en talla grande sería importantísimo para la industria realmente especializada, pero en España todavía no tenemos ni asociación de firmas en talla grande, por lo que este tren, al igual que otros anteriores, ¿pasará de largo?