
Roper es un actor cómico no muy conocido por la gran masa social, pero con muchas tablas. Desde su Santiago de La Ribera, en el Mar Menor, sale habitualmente a los pequeños escenarios de cines y locales nocturnos de toda España para dejar su sello de artista.
El Club de la Comedia le brindó su primera gran oportunidad y la atrapó al vuelo conquistando las risas del público.
MM. ¿Qué te espera este 2009?
R. Hay un par de proyectos de televisión, pero no se habla de esto no vaya ser que se gafe. En Cuatro a través de Globomedia o incluso trabajar en los teatros. Tengo buenas perspectivas. La televisión es mundo muy cerrado. Los programadores no se arriesgan absolutamente nada, sacan las mismas caras haciendo lo mismo. Si te fijas, los de Mira Quién Baila, terminan yendo a Pasapalabra y luego a La Noria para contar su vida, o como comentaristas de Gran hermano o tertulianos de Por La Mañana o Por La Tarde. Hay un grupo de diez o doce personas, que suelen ser los más tontorrones, y que parece que interesa su opinión más que nada.
MM. Para entrar en televisión, ¿qué hay que hacer, presentarse a un casting o conocer a alguien?
R. Las dos cosas, bueno, a mí eso de que si te acuestas con alguien consigues un papel, a mí no me ha funcionado, y eso que me he acostado con medio mundo. Ahora en serio, puedes tener la suerte de que te descubran en casting, pero la mayoría suele ya tener un bagaje.
Yo voy a reivindicar un papel que no existe todavía en España. En Estados Unidos existen los cazatalentos, y aquí te sorprende cuando ves a gente que lleva por ejemplo siete años con un buen nivel trabajando en teatros, televisiones locales, y la gente no la conoce en absoluto. Yo reivindicaría el papel de alguien que fuese recorriendo para encontrar talento, que hay mucho. En el mundo de los monólogos, veo gente joven e incluso más mayor como yo, y creo que hay mucho más talento del que se saca. En televisión acaban funcionando siempre los mismos, pero por comodidad, nadie se arriesga. Hay una presión de audiencias.
MM. ¿Qué hay que tener para subirse a un escenario con un taburete y un micrófono?
R. Entrenamiento. Tú ya has probado el texto, y el posible tipo de respuesta del público… termina siendo como un trabajo. Te subes, arriesgas y te das cuenta que aquello funciona. Pero sobretodo seguridad, cuando me subo tengo que sentirme seguro, si dudo estoy perdido.
MM. ¿Es verdad que nadie es profeta en su tierra?
R. Bueno, no lo sé, yo estoy por decir que sí. Aunque pueda parecer un tópico, es verdad que me cuesta mucho más trabajo triunfar en Murcia, y los murcianos son mucho de valorar lo de fuera. Aquí, como hablamos como hablamos, con el acento, viene alguien que pone tres eses detrás de las palabras y le suponemos siete carreras universitarias, cuando a lo mejor no tiene ninguna. Entonces, yo sí diría que nadie es profeta en su tierra, por lo menos a mí, en cierto, modo me pasa.
MM. Para que nuestras lectoras concluyan con una sonrisa, ¿algún chiste de gorditas o gorditos?
R. Había uno que decía, yo hice una dieta, bueno, hice dos, por que con una pasaba hambre.
Y nada, que ser gordito no está mal, tengo un amigo que dice que no está gordo, que es fuertecito.
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