
“Vivimos en una sociedad a dieta de cultura”.
“Mi lado oscuro está muy a la vista”, dice el cantautor y catedrático de Sociología Patxi Andion. Tras 12 años de silencio, saca nuevo disco, Porvenir, con nuevas canciones de amor y preocupación social.
Alexia Salas
Alguien lo definió una vez como el cantante con voz de guerrero. El cantautor Patxi Andion algo tiene de batallador además del torrente vocal que asombró a los españoles hace varias décadas, cuando el país tarareaba El maestro, Uno, dos y tres o El rastro. Hace más de una década que se bajó del torbellino público para dedicarse a sus clases como catedrático de Sociología. Tras 12 años de silencio vuelve con nuevo disco, Porvenir, porque siente que de nuevo tiene algo que decir.
Le habíamos perdido la pista.
Patxi Andion. Nunca he estado atado a contratos discográficos ni a compromisos comerciales. Siem-pre he ido más por libre, pero no por rebeldía en sí misma, sino porque un artista debe atenerse sólo a sus tiempos. Como cantautor, estoy muy relacionado con las circunstancias históricas, no como un músico de pop, que puede estar más independizado, pero a nosotros el tiempo histórico es el que nos brinda el carácter social de nuestra música.
¿Por qué un artista popular decide dar un paso atrás y quitarse de en medio?
Fue por un conjunto de cosas. Uno siente que no es necesario, que no hace falta que uno cante y que no sabe dónde colocar la libertad de conciencia, su libertad creativa. Soy un cantautor crítico, y eso implica que mi lado oscuro está muy a la vista.
¿Eso significa que ha encontrado de nuevo motivos para la protesta?
Hay muchos motivos para cantar ahora. La sociedad española se ha desprejuiciado. Yo tenía idea de una sociedad más mojigata y temerosa, más embelesada por cuestiones pequeñas. No sé si tiene que ver la inmigración, si ha contribuido a hacerla más desprejuiciada y a mirarse más al espejo.
¿Qué le sigue indignando?
En el fondo, las mismas cosas, pero como la sociedad avanza, las formas varían. La injusticia, la falta de libertad, los delitos de lesa humanidad, la falta de ilusiones, la dificultad para encontrarse uno mismo, su propio yo. Una de mis canciones, Bajo fuego amigo, que no ha entrado en el disco, tiene que ver con la violencia de género, que es abuso de poder, la ambición de poder y de sometimiento.
¿Cómo se siente al colocarse de nuevo en escena, saliendo de su vida de profesor?
No he dejado de tocar y de cantar, pero en sitios de no más de cien personas, así estaba en contacto con la gente. Tengo ya 197 canciones grabadas. Y es que uno no puede ser ex cantautor, como no se puede ser ex asesino.
¿La España de ahora le defrauda demasiado?
No soy un predicador. La mejor sociedad es la que hay. Otra cosa es que desde determinadas instancias políticas, intelectuales, se impongan determinadas ideas y eso haga que la sociedad esté delgadita. Ésta es una sociedad a dieta de cultura. Se ha desculturizado. Considera que la cultura debe ser gratis, como en la polémica de la Sociedad General de Autores.
Cantó una vez en Águilas, invitado por su amigo Paco Rabal para la fiesta del PCE ¿cómo ha seguido su actividad política?
Del entorno del PCE surgió el movimiento del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). Yo me tuve después que exiliar, y ahí se quedó. Entendía que el marxismo y el leninismo era la vía de estructurar un cambio. Siempre he sido un hombre de izquierdas, un pelín libertario. Creo en los valores sociales basados en el interés general. Soy ideológicamente constante, pero no milito en el PCE y los tiempos han cambiado.
Son recordadas sus letras por la carga social pero también por el tema amoroso, ¿cómo le ha tratado el amor?
Me he sentido amado y también odiado. Todos los sentimientos son buenos, no se puede ver la luz si no hay sombras. Me considero mayoritariamente bien tratado por las mujeres.
¿Le ha ayudado la profundidad de su voz?
Bueno, ahora es como tener pelo y quedarse calvo. Viene con uno y tiene el valor de lo que te ha sido otorgado. Mantengo buena voz porque soy bastante técnico, lo cual me ha permitido mantenerla. Causó sorpresa cuando salió el primer disco en 1969 porque se salía de lo común.
¿Cambiaría algo, en la distancia de aquel Patxi Andion que formó parte del famoseo de la época?
Es un ejercicio inútil. Uno tiene la vida que ha tenido. Se aprende más de los errores que de los aciertos. Hay errores graves en mi vida, pero creo que de esos salieron grandes aciertos. La vida se retuerce como un cable y el hombre es una máquina de errores.
Reaparece en un mercado musical muy diferente, en plena crisis por las descargas en Internet, ¿le asusta?
Hay problemas cuando la gente se baja música, ya que se descapitalizan las compañías discográficas y dejan de invertir en los que tienen más riesgo, que son las nuevas generaciones. Si el sector energético perdiera el 80% de su negocio sería la debacle mundial, pero la gente ha decidido que la cultura es gratis y opcional. La contrapartida es que ahora me escribe una chica desde Nueva Zelanda y antes no me conocían en Nueva Zelanda. Hay que llegar a un entente y se llegará.
Con Porvenir mira al futuro, pero Patxi Andion mantiene la misma esencia.
Este disco sale como sale un niño. No lo puedes impedir, porque uno entiende que es el momento. Las canciones necesitan ser transmitidas. Por Internet recibo correos de muchas partes del mundo que me cuenta que canciones mías han cambiado su vida. Uno descubre cómo, sin saberlo, participa de la vida de los demás. A veces, la canción se va de uno, rompe el cordón. Pero no soy de los que colecciono fotos y críticas.
Patxi Joseba Andión González nació en Madrid el 6 de octubre de 1947 y aunque sus raíces vascas marcaron su vida, la educación que recibió en la capital influyó poderosamente en mantener un espíritu universalista. Su interés por la música comenzó en el seno familiar.
En 1973 llega a las tiendas “A donde el agua”, que incluirá su mayor éxito popular “Una, Dos y Tres”. A mediados de los 70, inicia una nueva aventura en el cine que le granjea una popularidad creciente. Mientras, graba y publica discos consiguiendo éxitos como “Amor Primero” donde colaboran en la grabación el grupo Mocedades.
A consecuencia de su matrimonio y posterior divorcio 14 meses después con Amparo Muñoz, Miss Universo a quien conoció en el rodaje de la película La otra alcoba, de Eloy de la Iglesia, su nombre empezó a aparecer más en las columnas de sociedad que en las culturales. Actualmente es Profesor Titular Numerario en el departamento de arte de la prestigiosa Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Castilla La Mancha en el campus de Cuenca.
Ahora, cuando se cumplen 41 años de la edición de su primer disco, sale a la venta Porvenir, 11 canciones muy elaboradas, llenas de lirismo y compromiso social. Al disco le acompaña un libro titulado “Guía para oir”, un ensayo sobre la creación, la censura, el éxito, la inspiración, etc.
Un disco más sofisticado y maduroEl cantautor vasco, al que se consideró el mejor intérprete del Che, por su papel en Evita, dedica en su gira casi la mitad del repertorio a sus canciones de siempre. El maestro, Uno dos y tres, verde que te quiero verde, y otras vuelven a oírse en su voz ronca. El resto está reservado a Porvenir, su nuevo disco que, para el autor, es “más refinado, con estructuras musicales más complejas y melodías muy claras pero con estructuras complejas, de modo que entran de forma fácil pero tienen más recorrido y cansan menos”. “Busco que la gente las oiga, las recuerde y le sirvan”, dice el cantante, actor, escritor y catedrático.























